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Cosmovisión Chipaya:
Los Chullpas, primeros seres del mundo, vivieron en la oscuridad, acariciados por la delicada luz lunar; después de muchos siglos, los Jilakatas prognosticaron que desde el Oeste aparecería el sol quién impondría su luz abrasadora. Todo el mundo, enseguida, construyó sus casas orientadas hacia el Este, pero el sol, a pesar de haber surgido al Oeste se movió hasta alcanzar el Este, causando muchas muertes, porque los Chullpas se ahogaban por el calor. Se salvó una pareja, no más, porqué se había quedado sumida en las aguas del lago hasta la puesta del sol. De esa pareja descienden todos los Chipaya...
Los Aymara, los “hombres secos”, sacaron del agua a los Chullpas, transformandolos de seres acuaticos y nocturnos, en seres diurnos, que de ellos aprendieron a cuidar el ganado y cultivar la tierra.
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Putuku, vivienda tradicional chipaya. |
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Fuentes: http://www.lablaa.org, texto de Adriana Pumarejo y Patrick Morales. www.architecthum.edu.mx, ensayo de Vania Hennings Espinosa
Nombre del Grupo: Uru-Chipaya
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Escuela chipaya |
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Familia Lingüística: Aislada; los estudios más actuales demuestran que ya no es atendible su relación con el grupo lingüístico Arawak y también que las lenguas Uru y Chipaya, se separaron alrededor del 200 a.C., manteniendo entre ellas una fuerte similitud. |
Lengua: Chipaya. Se la considera en serio peligro de extinción. Igual que el Aymara y el Quechua, es una lengua aglutinante que utiliza prefijos y sufijos, pero queda más compleja. Diferentemente de otras lenguas andinas, utiliza la categoría del femenino; utiliza prefijos de género reservados solamente a las mujeres y unos sufijos finales que cambian según el sexo del hablante y de quien lo escucha (de mujer a hombre, de hombre a mujer, entre mujeres, entre hombres). La lengua Uru-Chipaya es idioma oficial desde el año 2000. Con el Decreto N° 295 del 2005 del Ministeri de la Educación, el alfabeto Uru-Chipaya ha sido declarado oficial y por consiguiente ambos idiomas se utilizarán en los programas escolares y durante las clases. Entre los Chipaya, más del 80% sabe expresarse en Castellano, acerca del 80% sabe manejar el Aymara, y muchos conocen algo de Quechua. Con tan sólo un 10% de analfabetos, los Chipayas resultan ser uno de los Pueblos Indígenas bolivianos más alfabetizados.
Ubicación : Departamento de Oruro; Provincia de Atahuallpa, a unos 220 Km. al sureste de la ciudad de Oruro. Los asentamientos se encuentran en el Altiplano , a partir de los 4.000 m. s.n.m., al norte del Lago Coipasa, por el salar de Coipasa, y por las riberas del Río Lauca. Su territorio mide 425 Km²; a menudo atormenta-do por los huracanes y las inundaciones.
Antecedentes y Organización Social: La cultura Chipaya, la más antigua del Altiplano, remonta a hace unos 2.500 años y estaría relacionada directamente con la primera cultura del Altiplano boliviano, la Wankarani, la cual remonta a 4.000 a.C.; recientes estudios acerca del A.D.N. de unos grupos Urus, confirman que hay afinidad con los vecinos Aymara y Quechua, pero que pertenecen a grupos diferentes. En 1572 fueron objeto de reducción por órden del Virrey Toledo, quién les asignó un territorio en el cual se fundó Santa Ana de Chipaya. A partir del siglo XVI y hasta el siglo XVIII, fueron esclavizados por los Aymara, quienes los utiliza-ron en las minas y como bestias de carga. Fué a comienzos del siglo XIX que las autoridades provinciales les entregaron un territorio todo suyo y en su memoria colectiva esa queda como la fecha de la “liberación” del yugo de los Aymara, la de su reafirmación identitaria. El Pueblo Chipaya conta con menos de 2.000 individuos; la fecundidad de las mujeres es baja, con 2 hijos como promedio, además cuidan de no mezclar su sangre con otras etnías, por eso también, igual que los Urus, se van camino a la extinción. Su centro principal es Santa Ana de Chipaya. Ven la existencia totalmente constituida por relaciones entre opuestos complementarios, y eso se refleja en sus creencias, así como en la organización espacial. Están divididos en dos ayllus, lo de Tajata al Este y lo de Tuanta al Oeste (con respecto de la iglesia que está en el centro). Las áreas de cada ayllu están marcadas con señales territoriales y tienen una iglesia propia. Al ayllu de Tuanta, le pertenece como dependencia el ayllu de Warta. La repartición espacial de los ayllus se mantiene en el interior de la iglesia grande y en el cementerio tambén; aunque allí terminen los muertos de todos los ayllus, las tumbas mantienen la misma posición de las casas en sus respectivos ayllus. Las mujeres tienen paridad con los hombres y sus encargos son intercambiables, aunque hay unas actividades especialísticas “femeninas” o “masculinas”. Los ancianos tienen el deber de instruir los jovenes acerca de las actividades tradicionales. Un joven llega a ser considerado parte de la comunidad solamente después de casado, cuando se completa con su opuesto complementario. La organización laboral es comunitaria. A partir del año 2006, durante unas horas diarias, en Oruro una radio local transmite programas en lengua Chipaya. La primera mujer indígena actriz, de la historia cinematográfica boliviana, fué justo una doceañera Chipaya, Sebastiana Kespi, hoy en día abuela ya de 60 años.
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Edificio precolombino |
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Organización Política: En la actuali-dad los Chipayas eligen anualmen-te sus propias autoridades que son muy respetadas por ellos. Además del Corregidor, quien representa a la comundad, desarrollan un papel muy importante los Jilakatas, los grandes sabios que apoyan al Cor-regidor, presiden a todos los ritos, practican la medicina tradicional, y establecen si un extranjero pueda permanecer en su comunidad. Las mujeres no ocupan cargas políticas. |
Organización Económica: Los Chipayas están muy afectados por la pobreza. Tradicionalmente los hombres trabajan en los cultivos, crían a los animales, pescan con pequeños juncos, en la primavera recolectan los huevos de los flamencos, cazan con boleadoras aves acuaticos y el tujo, un tipo de conejo cuyas carnes se tienen por muy apetecibles entre los Chipayas. La producción de cestas es competencia exclusiva de los hombres, quienes también construyen los instrumentos musicales, con cañas los de viento y con cueros las percusio-nes. Las mujeres se dedican a la cocina, a los textiles, a su complicada arte de trenzado y participan a todos los trabajos familiares y comunitarios familiares, como por ejemplo la construcción de las barreras de tepes para detener el efecto de las inundaciones en su territorio; pero también pueden llevar al pasto a los animales o cuidar las actividades que tengan por necesarias. La economía de los Chipayas es de pura subsistencia; la crianza de ovejas, llamas y chanchos, está limitada por la escasez de los pastos; la pesca está en crisis porque las aguas están envenenadas por los escombros mineros o insuficientes por las prolongadas sequías; la agricoltura está fuertemente limitada por la salinidad de los suelos y por el clima realmente extremo de su área. Producen quinua, cañihua y, cuando lo pueden, papa amarga.
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Han realizado unas deviaciones del Río Lauca, gracias a las cuales están logran-do un incremento de la producción de la cebada. Muchos Chipayas se mudaron a los centros urbanizados, en donde hay electricidad y las tiendas ofrecen algo de tecnología, como las radios y las antenas. Allí visten ropa común, viven en casas cúbicas, con ventanas y techadas con calaminas. Muchos otros se fueron a Chile para encontrar trabajo. |
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Cultura material: Los Chipayas son diferentes con respecto de los demás pueblos andinos por sus trajes típicos también. Al traje femenino lo llaman urku, lo hacen de bayeta, y consta de dos vestidos largos de diferente color, llevados uno encima del otro. Su complejo peinado se llama sekje, del centro de la cabeza se departen 30 trencitas por cada lado, adornadas con laureques y flecos y bolillas, cuya variedad señala el estado civil de la mujer. Las hijas las heredan cuando se casan y otras cuando sus madres se mueren, porque los lauraques no pueden seguir a sus dueñas en la sepultura. Al traje masculino, de lana de llama lo llaman unku, consta de un pantalón que llega hasta los tobillos y un costal abierto por arriba y por abajo, sujetado con una cuerda o con sus pequeñas boleadoras llamadas liui. Pero la joya veridica de este Pueblo, es su organización de los espacios y son sus viviendas únicas en todo el contexto andino americano. A pesar de su aperente pobreza, son perféctas en el clima altiplanico que pasa de los 30° a la sombra a los 15° bajo cero; construyen de dos tipos, la rural, necesaria durante las faenas agriculas o la crianza de los animales, llamada putuku, tiene forma como de una colmena puntuda, hecha de ladrillos de barro y paja brava que llaman tepes; a las urbanas las llaman wallichi koya, construídas con tepes, pero el techado, con forma de cúpula, se prepara con troncos atados entre si con cuerdas de paja brava, cubiertos con la misma paja cubierta por fin con un estrato de arcilla. Ambos tipos de vivenda tienen una planta circular de 4 m. de diametro y una altitud de 2,20 m.; no tienen ventanas, la única apertura que siempre está orientada al Este, es una la puerta muy baja, de unos 120 cm. de altura, puesta a unos 40 cm. del piso, para que la casa no se inunde con las lluvias. La puerta se hace con un tipo de cactus que traen de otras zonas. Estas casas son totalmente vacías, sin divisorios, ni muebles ni adornos. Allí duerme la familia toda junta, encima de cueros tirados al piso, que se retiran al despertar. Las viviendas Chipaya están en lista de espera por ser reconocidas como Patrimonio Universal de la Humanidad por parte de la UNESCO.
Simbolismo: En el mundo de los Chipayas es muy evidente el sincretismo; el cristianismo en su territorio está representado por la Iglesia Católica y por la Evangélica. Su sincretismo es una mezcla de animismo, evidente en todos sus ritos ancestrales que son cotidianos, con elementos del cristianismo. No hay faena o acción que se cumpla sin pedir permiso y protección a sus espíritus protectores y a la Pachamama. Las ofrendas incluyen gran variedad de elementos, entre los cuales nunca han de faltar las hojas de coca, el tabaco y el alcohol. Como humanos y animales los espiritos son hembras o machos, opuestos y complementarios y no puede haber vida sin el aporte de ambos.
En su religión también las fuerzas espirituales son femeninas (T’alla o Awicha) o masculinas (Mallku), opuestas y complementarias, sin que prevalezcan la una sobre la otra, sino que se completan o equilibran. Para proporcionar un ejemplo: el Sol es fuente de vida, pero la vida no se desarrolla sin la Madre Tierra. El espíritu protector de las casas es muy importante, pero igual lo es la protectora del hogar. Tampoco son buenas o malas por definición, a partir del Sol, que calienta el suelo así como puede abrasarlo, o la Madre Tierra que puede dar frutos así como negarlos. Hay divinidades autóctonas como las del Río Lauca o del Sajama, y divinidades adquiridas como el Turi Mallku, potente espíritu masculino que ocupa la torre campanaria, y las Plasa T’alla y la Iglis T’alla, espíritus femeninos que vieven en la plaza parroquial y en la iglesia. La naturaleza también está dividida en tres ayllus, el animal, el vegetal y el mineral, y todos ellos tienen que estar representados con sus elementos en los diferentes tipos de ofrendas, por ejemplo las que se ofrecen a los difuntos, a quienes se los considera espíritus protectores también. En las casas, se tienen como espíritus protectores a ciertos animales secados (aves acuaticos, gatos, llamitas y otros).
Fuentes: ATLAS ÉTNICO DE INVESTIGACIONES ANTROPOLÓGICAS, UNAN - Viceministerio de Cultura, José Teijeiro, Teófilo Laime, Sotero Ajacopa y Freddy Santalla - Diccionario Etnolingüístico y Guía Bibliográfica de los Pueblos Indígenas Suramericanos, de Alain Fabre, ed. 2005 - Uru Chipayas: les voyageurs du temp, en www.bolivie.org - Las lenguas Uru-Chipaya andinas, estudio de Denise Arnold, Sabine Salazar Sáenz, Juan De Dios Yapita y Ricardo López, en www.ilcanet.com - www.aymarauta.org - www.quechuanetwork.org - Documentos para el estudio de la lengua Chipaya, de Liliane Porterie Gutiérrez en Amerindia N° 15/1990 - Del arcaico a las aldeas Wankarani de Adolfo E. Pérez A, en www.arqueobolivia.com - Variantes del ADNmt en isleños del Lago Tititcaca: máxima frecuencia del halotipo B1 y evidencia de efecto fundador, dei José Sandoval, Betsabé Delgado y Luis Rivas en www.scielo.org.pe |
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