viejo coqueando
 
 
 
...de la mano de Mama Coca llego al poder...
coca > historia
 
       
   
Desde los albores de las civilizaciones andinas -que hoy en día conocemos más que todo por sus tumbas- se presente una planta, a lo largo del continente Sur Americano: la coca. Esta planta proba-blemente había sido domesticada en una zona donde hoy casi no existe: la costa ecuatoriana, en la cultura Valdivia, alre-dedor de los 3000 años antes de Cristo.
De sus dos especies la Erythroxylum novogranatense se ha adaptada al clima seco del norte del continente. La otra especie, Erythroxylum coca, originaria de los Yungas orientales de Peru y Boli-via, se expandió al norte y al sur, donde los Diaguitas y Araucanos en Chile.

Plantación en Los Yungas

En las tumbas se encuentren hojas, bolsitas con hojas, vasijas con hojas, vasijas en forma de cabeza con una bola de hojas en la boca, vasijas con cabeza de dioses con coca….

Nada de eso con respeto a la papa o la maíz, dos otras plantas de gran uso en el mundo de las culturas originarias. Es que la coca es única en el herbario andino. Planta nutritiva y medicinal a la vez, la coca además de estimular la sangre y la buena digestión incita también la agilidad mental. Por estas razones la coca promueve la sociabilidad y en momentos estelares de la vida la espiritualidad. En nacimientos, matrimonios y entierros nunca hace falta la hoja de coca. En la cordillera, donde la vida sigue su rumbo tradicional, siempre se encuentre un altar donde ofrecer unas hojas a la Pachamama, la sagrada tierra.

En Bolivia hay evidencias arqueológicas de la coca desde el periodo de los imperios Wari Tiwanaku (1500 a C - 500 d C). Cronistas y visitadores del siglo XVI escriben que los reinos Aymara del Titicaca tenían cocales en Larecaja, Chicaloma y demás Yungas de La Paz desde mucho tiempo atrás, antes de ser conquistado por los Incas. Algunos de estos pueblos, vencidos por los Incas, mantenían cocales autónomos del monopolio estatal durante el incanato.

En el periodo del imperio Inca (1200 d C - 1500 d C) abundan los testimonios sobre la particular importancia de la coca, controlada por el estado como lo eran también el oro y la plata. Su uso era un privilegio real. Pero un privilegio ampliamente concedido a diversos grupos, como los chasquis, los mitimaes, los visitantes, y los guerreros. En épocas de escasez de alimentos los hambrientos también tenían derecho a la coca.

Durante la Colonia el grupo ligado al clero consideró que debía prohibirse el cultivo y consumo de la "hoja del diablo", por su relación con prácticas mágico-religiosas que la doctrina de "extirpación de idolatrías" quería hacer desaparecer. Pero esta aversión perdió vigencia al constatarse que la coca podía ser utilizada en sustitución del alimento por su alto valor nutritivo y, por lo tanto, ser entregada a la fuerza de trabajo sometida en las minas y en el campo. Los españoles, ávidos de riquezas, percibieron que su cultivo y comercialización podían convertirse en otras fuentes de obtención de riqueza.

Desde fines del siglo XVI, muchos españoles tenían encomiendas de coca en la región de los Yungas de La Paz y, en el siglo XVII, ya existían numerosas haciendas en la zona. A pesar de ello, muchos ayllus Yungueños continuaron poseyendo sus propios cocales e importantes familias de caciques indígenas, como los Guarachi, contaron, a su vez, con grandes extensiones a su cultivo. Mientras funcionaban las minas, y en particular las minas de plata de Potosí, había gran demanda y grandes negocios.

A principios del siglo XVIII, junto a las zonas que hasta entonces habían sido tradicionales cultivadoras de coca, aparecieron plantaciones en las misiones de Apolobamba, así como en el valle de Cliza (Cochabamba) y, un poco después, en los Yungas del Espíritu Santo, que se encontraban en la entrada del Chapare cochabambino.

A finales del siglo XIX, Bolivia exportaba cantidades relativamente largas de la hoja de coca y cantidades más pequeñas de cocaína a Alemania y EE.UU. Con la Harrison Act de 1914, que prohibía la importación en el país del norte, el negocio de la coca disminuyo sensiblemente.

El resurgimiento del uso de cocaína en EE.UU. y Europa, la organización del mercado de la coca y la cocaína en Bolivia durante la dictadura de García Meza y una masiva migración hacia el Trópico de Cochabamba por el cierre de las minas de estaño y una sequía en el Altiplano, consolidaron el auge de la coca en la década de los años 80.

Desde entonces y bajo presión de los EE.UU. los sucesivos gobiernos se esforzaron en erradicar la hoja 'excedentaria', la que según sus cálculos no era utilizada para el uso tradicional de masticación. La brutal represión y persecución por las fuerzas armadas, sobre todo en el Trópico de Cochabamba, tuvo un efecto contrario, provocando la resistencia, pacifica pero decidida, de los agricultores. Nació el movimiento cocalero, en defensa de la hoja de coca y las culturas originarias que la veneran.