Alvaro Garcia L. en la instalación de la Asamblea Constituyente, 6 de agosto
 
 
 
"¿Qué es lo que se tiene al frente?, buscar, resolver los grandes conflictos, las grandes deudas de una patria maltratada en 181 años."
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PALABRAS DEL VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA, ALVARO GARCIA LINERA, EN LA INSTALACION DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Hermana y amiga, presidenta de la Asamblea Constituyente, Silvia Lazarte; estimados miembros de la Directiva recientemente posesionada de la Asamblea Constituyente; estimados constituyentes; estimados diputados, senadores; miembros del cuerpo diplomático; invitados especiales; ministros de la República; miembros del Alto Mando Militar y Policial; vicepresidente de la República hermana de Cuba; miembros del poder Ejecutivo de la República de Venezuela, de Argentina, de Brasil; estimados hermanos y hermanas de los movimientos sociales de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación de Colonizadores, del CONAMAQ, del CEPES, de la CEPENB, de la federación heroica Tupac Katari de la ciudad de La Paz; trabajadores; pueblo de Chuquisaca.

En la historia de los pueblos uno puede establecer la existencia de dos momentos en su devenir, los momentos de estabilidad y los momentos de conflicto.

Cuando una sociedad organiza de manera legítima, de manera responsable e igualitaria sus condiciones de vida y su sistema político, esa sociedad es estable, pacífica, tranquila y progresa alcanzando el bienestar de sus ciudadanos.

Cuando hay fallas, cuando hay desencuentros, cuando hay desequilibrios, cuando hay injusticias, cuando hay exclusiones, la sociedad vive en conflicto, en confrontación, en permanente movilización, precisamente esa es la historia de nuestra amada patria.

Desde su fundación en 1825 nuestra patria vivió atravesada de permanentes conflictividades, golpes de estado, sublevaciones, enfrentamientos, eso es un síntoma de que algo habíamos construido mal.

Cuando una sociedad vive en conflicto y en tensión quiere decir que hay injusticia, quiere decir que hay exclusión, quiere decir que hay desigualdad.

Para resolver esos temas de exclusión, injusticia y desigualdad, los pueblos del mundo entero tienen dos vías: las guerras civiles o los pactos, los enfrentamientos fratricidas o las confrontaciones violentas.

Toda movilización , todo reclamo, toda sublevación expresa que algo está mal en el poder político, que algo está mal en el poder económico y que algo está mal en el poder cultural.

Surge la confrontación de bloques sociales, y en esa confrontación en el mundo entero hay tres vías: o el bloque en el poder aplasta el reclamo de los sectores que reivindican derechos, igualdad y justicia o los que demandan justicia, igualdad y equidad aplastan a los que no les permiten justicia, igualdad y equidad; o bien, pactan asumen la necesidad de reorganizar la economía, se reorganizar la sociedad y de reorganizar la cultura.

En los tres casos estamos ante procesos revolucionarios, una sociedad vive una revolución cuando la distribución del poder político es injusta y los que no acceden al poder político demandan su inclusión, un sociedad vive una revolución cuando los que no tienen derechos económicos ni bienestar le reclaman a quienes administran el poder económico, inclusión, igualdad y bienestar.

Una sociedad vive una revolución cuando quienes no tienen derechos culturales les reclaman a las elites dominantes el reconocimiento y la igualdad.

Esto es Bolivia hoy, Bolivia está viviendo una revolución, una revolución en la que sectores mayoritarios anteriormente excluidos del poder político, hoy reclaman su legítimo e histórico derecho a ser parte del poder político.

Bolivia está viviendo una revolución, porque quienes habían sido marginados del bienestar y la riqueza económica hoy le reclaman a quienes poseían privativamente las riquezas e derecho a compartir, el derecho a distribuir estas riquezas económicas, hoy estamos en una revolución porque las mayorías marginadas indígenas, campesinas, trabajadores, mujeres y juventud que siempre fueron considerados ciudadanos de segunda y tercera categoría hoy le reclaman a sus elites el derecho a ser ciudadanos, a compartir el poder y a compartir la riqueza.

Y lo venturoso de esta revolución es que la estamos haciendo pacífica y democráticamente, lo virtuoso del momento histórico es que los excluidos de 514 años, los marginados de 514 años, los escondidos en el sótano durante 514 años, hoy, reclaman su derecho a la igualdad, a la ciudadanía y al bienestar, no con balas, con votos, con palabras y con liderazgo.

Problemas que en otros países, en otras latitudes costaban miles de muertos, hoy, bolivianos y bolivianas vamos a buscar resolverlos con ideas, con propuestas, con consensos, ustedes estimados constituyentes son el fruto de eso, son el fruto de la voluntad de un pueblo que asume sus errores, que asume sus conflictos, que asume sus deudas y las va a buscar resolver mediante el acuerdo, mediante el pacto, mediante el consenso, mediante los argumentos.

Ustedes son el mejor ejemplo del profundo espíritu democrática de los nueve millones de bolivianos, ustedes son la síntesis de esa capacidad de consenso, de esa capacidad de unificar criterios que nos está encomendando, que les está encomendando el pueblo boliviano.

Y la pregunta es, ¿por qué es posible esto?, ¿qué ha sucedido?, para que problemas no resueltos en 181 años de vida republicana, problemas no resueltos en 514 años no hayamos podido hacer, no los hayamos podido resolver.

Por qué es que hoy hemos asumido el reto histórico de resolver deudas históricas, deudas centenarias, deudas seculares que han hecho sangrar y han dividido nuestra patria, y hay que decirlo, hay que reconocerlo, esto es posible únicamente a la presencia, al liderazgo del movimiento indígena popular que ha asumido la cabeza de la patria y que ha extendido sus brazos para convocar a todos, a indígenas y no indígenas, a mestizos, a profesionales, a empresarios, a construir juntos una patria que nos beneficie a todos.

Es el movimiento indígena el que nunca fue tomado en cuenta, el que siempre fue despreciado, el que siempre fue maltrato, ese mismo es el que hoy nos abre sus brazos generosamente y nos convoca a la patria a caminar juntos.

Si no estuviéramos ante este liderazgo de los pueblos indígenas, Bolivia, seguiría arrastrando sus deudas, arrastrando sus conflictos, arrastrando sus confrontaciones, tan generoso es el movimiento indígena y popular que incluso gente que jamás quería Asamblea Constituyente, hoy está ahí, sentado como asambleísta.

¿Qué es lo que se tiene al frente?, buscar, resolver los grandes conflictos, las grandes deudas de una patria maltratada en 181 años.

Cuáles son esos temas pendientes que nos ha llevado a esta generación a asumir el gran reto histórico de enderezar uina patria maltrecha durante tanto tiempo?.

Podemos decir que son cuatro grandes retos que se agolpan en la esperanza del pueblo y de sus representantes, los constituyentes: la desigualdad política de la coexistencia entre los pueblos, 181 años, 500 años, en este país no ha habido igualdad de los pueblos, un rostro más blanco, un apellido mestizo siempre ha valido más que un rostro indígena y que un apellido indígena, eso es colonialismo y no puede continuar.

El gran reto para Bolivia es que todos valgamos lo mismo, que un aymara valga lo mismo que un guaraní, que un mojeño valga lo mismo que un quechua, que un mestizo valga lo mismo que un sirionó, que todos tengamos las mismas oportunidades de ser presidente, ministros, albañiles, profesores, cocineras, parlamentarios y constituyentes.

Esa igualdad es el gran reto que tienen ustedes que resolver en sus deliberaciones.

A eso le hemos llamado una patria inter y multi nacional, Bolivia tiene 36 pueblos, sus 36 pueblos tienen que tener los mismos derechos, ni más ni menos, pero lo que Bolivia ya no acepta nunca más, es que haya alguien que tenga menos derecho que una persona mestiza o que tenga un apellido no indígena, esa patria no la queremos, desde hoy hacia adelante la patria que todos buscamos es una patria de igualdad, de justicia entre todos los pueblos, una gran patria inter y multi nacional como lo es Bolivia, un estado inter y multi nacional, multicultural como lo es Bolivia, ya nunca más un estado monocultural, monolingue, monoétnico, eso ha significado la llaga más terrible que más daño nos ha hecho.

Segundo gran reto que tenemos hacia adelante como país, como generación, como representantes, es reconocer nuestra propia fuerza vernácula.

Durante 180 años nuestra elites añoraban u juraban ser liberales y modernas, no vamos a ser liberales ni modernos en 500 años, Bolivia es, ha sido y va a seguir siendo comunitaria, nuestra fuerza en el mundo, no es que imitemos leyes de otros países, nunca seremos como otros países, nuestra fuerza ante el mundo es que reconozcamos nuestras virtudes, nuestra fuerza interna y nuestra fuerza interna es lo comunitario, lo organizativo, el sindicato, el gremio, la tenta, el ayllu, esa es nuestra fuerza.

No vamos a poder competir con el mundo en tecnología, no vamos a poder competir en el mundo en capacidad financiera, pero sí podemos liderizar al mundo en capacidad comunitaria, en capacidad asociativa, esa es nuestra fuerza y es el comunitarismo que tiene que quedar consagrado en las formas institucionales, en las normas, en la Constitución Política del Estado, ya nunca más simulaciones, los bolivianos hoy tenemos que mirarnos ante el espejo y sentirnos orgullosos de lo que somos, y decirle al mundo, esto es lo que somos y si el mundo quiere aprender de nosotros, que aprenda, somos generosos para enseñar al mundo, y lo que podemos enseñar y lo que podemos exportar también, es este comunitarismo, es este asociativismo popular, indígena, campesino, urbano.

Tercer gran reto que tenemos al frente como generación, como pueblo, como gobernantes y constituyentes, es cambiar las estructuras injustas de nuestra economía.

Desde 1538- 40, cuando se explotaba el cerro rico de Potosí y de Porco, Bolivia siempre ha sido un país que ha exportado materias primas, que ha transnacionalizado y privatizado sus riquezas naturales, que solamente han dado riqueza para unos pocos y pobreza para muchos.

500 años, primero fue la plata, luego la goma, la quina, el estaño, hoy el petróleo, seguimos siendo un país exportador de materias primas o que querían seguir privatizando sus riquezas naturales.

La fuerza económica de esta patria, la ruptura del colonialismo y la dependencia, de la mendicidad que tanto nos avergüenza solamente la vamos a poder lograr industrializando nuestras riquezas naturales, recuperando la propiedad social, nacional, comunitaria de esas riquezas naturales.

513 hemos intentado un camino fallido, tenemos derecho a intentar otro camino, si en 513 años con privatización y con exportación de materias primas somos el país más pobres, hoy tenemos el derecho de buscar otro camino, recuperar el control comunitario y estatal de las riquezas naturales e industrializar, solamente así seremos una nación respetada en el mundo, una nación tomada en cuenta y no como ahora, que solamente se acuerdan de nosotros para darnos caridad.

No queremos caridad, no queremos mendicidad, tenemos gente que trabaja, tenemos tierra, tenemos minerales, tenemos petróleo, solamente falta tener voluntad política, y liderazgo que rompa con el (sipaismo) de las elites tradicionales para asumir la responsabilidad de dar a nuestros hijos una patria con empleo, una patria con industria, una patria con bienestar.

Por último constituyentes, pueblo, gobernantes, tenemos que acabar con el centralismo colonial de la república, primero fue un solo departamento que vivía de los ocho restantes, luego tres departamentos que concentraban la atención, en tanto seis siempre quedaban marginados, el centralismo también nos hace daño, el centralismo también dificulta la distribución equitativa de la riqueza.

Pero entiéndase bien, habremos de avanzar en un régimen de amplia descentralización política administrativa, que no ponga en duda la soberanía y la unidad de la nación, queremos autonomía, queremos autodeterminación para departamentos, pueblos, provincias, comunidades, ayllus y tentas, pero todo eso en el marco de una casa común, esa casa común se llama Bolivia y que nadie ose descuartizar a nuestra amada patria, porque ahí estaremos al frente de ellos para impedir que se la destruya.

Estimados constituyentes, una Asamblea Constituyente fundamentalmente es un escenario de pactos, es un escenarios de encuentros.

Una Asamblea Constituyente para que tenga éxito tiene que estar basada en la amplia representatividad, y lo vemos, vemos indígenas de tierras bajas,. Indígenas de tierras altas, profesionales, empresarios, estudiantes, jóvenes, quechuas, aymaras, sirionós, guaraníes, Bolivia entera está representada en sus personas.

Esta es la Asamblea Constituyente más representativa de toda nuestra historia, ya no son cuatro gatos, cuatro oligarcas, ni cuatro generales que se reúnen para decidir el destino de Bolivia, hoy es Bolivia entera la que está aquí presente para asumir el reto de la construcción de nuestra nación.

Pero también el éxito de una Asamblea Constituyente radica en la capacidad de construir consensos, de construir alianzas, de armar pactos, y eso se hace, compañeros y compañeras con argumentos, ya no más el chantaje, ya no más el maletín negro para comprar conciencias, aquí habremos de construir una patria con argumentos, con razones, con propuestas, pero tiene que prevalecer, estimados constituyentes, la voluntad del diálogo, la voluntad de encontrar acuerdos, y en el acuerdo uno gana algo y tiene que ceder algo, esa es la idea del acuerdo.

Si uno quiere entrar al acuerdo pensando que lo va a obtener todo va a fracasar, los pueblos indígenas nos han enseñado como se construye los diálogos, se cede algo para ganar otras cosas, se acepta el argumento del otro, pero también se le pide al otro que acepte el argumento, y se logra así una nueva síntesis que enriquece a todos.

Estamos plenamente confiados en que ustedes le darán a Bolivia y al mundo cátedra en la construcción de consensos, porque eso es lo que espera el pueblo, eso es lo que esperan sus mandantes, eso es lo que esperan los movimientos sociales, gracias a los cuales están ahí ustedes, en la alta responsabilidad de construir las nuevas instituciones de nuestra patria.

Estimados constituyentes, de nuestra parte saludarlos con profundo respeto, con profunda admiración, y simplemente pedirles de una manera muy humilde, no defrauden al pueblo, denle a nuestro pueblo, denle a nuestros héroes, a nuestros libertadores, a nuestros mártires, a nuestros muertos, lo que ellos habían soñado, una patria digna, unida y productiva.

Muchas gracias compañeros

Fuente: http://www.abi.bo - Fotografía: Fernando Molina Cortes