1994, en la carcel
 
...de la mano de Mama Coca llego al poder...
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En 1985 Evo fue nombrado secretario general de su sindicato, San Francisco. En 1988, precisamente cuando el Gobierno conservador del MNR consiguió que el Congreso aprobara, el 19 de julio, la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas (Ley 1.008), que contempla la reducción y sustitución graduales de las cosechas calificadas de "excedentarias", mediante la siembra de cultivos alternativos o bien el desarraigo forzoso de cocales sin derecho a indemnización, sus compañeros le eligieron secretario ejecutivo de la Federación del Trópico.
En un Ampliado en el Chapare

Desde 1996 ejerce el papel de presidente del Comité de Coordinación de las Seis Federaciones del Trópico Cochabambino. Dice su compañero Alex Contreras:"A diferencia de otros dirigentes, Evo en cada actividad -por pequeña que sea- demostró una entrega sin igual".
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Creo que mi única actividad a tiempo completo, en un cien por ciento, mi verdadera pasión en los últimos 19 años ha sido, y es, la defensa de la hoja de coca, la tierra y el territorio, pero ahora también la defensa de los recursos naturales, los derechos de los pobres y explotados del país, los miles de trabajadores y desocupados, la refundación de nuestra patria, la defensa de la soberanía nacional y de la vida misma."

Sus actividades sindicales no fueron muy bien vistos por los gobernantes de turno. Mientras ellos, presionados por Washington, se esforzaban en erradicar la hoja de coca, los cocaleros presionaban por su lado a defender su derecho al cultivo de la planta.

Le encontraron en el monte
Así es que a lo largo de su trayectoria sindical Evo va conocer la cárcel, el confinamiento y la tortura. En 1989, al rendir homenaje a los compañeros caídos en defensa de la coca, efecti-vos de UMOPAR le golpearon salva-jemente y le arrojaron al monte, pen-sando que estaba muerte. Lejos de amedrentarlos, la continua persecu-ción fortalecía el espíritu combativo de los cocaleros.

"En mas de una oportunidad, particularmente cuando estuve detenido en la cárcel, escuche en los medios de comunicación que con mucho sinceridad salía desde lo mas profundo de las bases la siguiente frase: 'En el Chapare hay miles de Evos.'"

Para reforzar sus demandas, los cocaleros, con Evo a su frente, marcharon los 600 kilómetros que separan Cochabamba de La Paz. Atacados por las fuerzas del orden al comienzo, los cocaleros burlaban los puestos de los uniformados en el camino. Cuanto más se acercaban a la capital, mas gente salía a las calles para alentar los marchadores cocaleros y cocaleras, ofreciéndoles bebida, comida y ropa y zapatos. Entraron a La Paz vitoreados por la población e invitados a celebrar convenios por las autoridades que no tuvieron otro remedio en la ola de entusiasmo general.

Una vez que cocaleras y cocaleros habían regresado al Trópico y la calma había vuelta al país, las autoridades se olvidaron de sus convenios llenos de promesas y volvieron a mandar los uniformados a hostigar los colonos. "He pasado momentos difíciles en Eterazama (1997), donde desde un helicóptero la DEA (Departamento Antinarcóticos de EE.UU.) ha ametrallado y hubo cinco muertos en minutos." "En la sede de Derechos Humanos, en Villa Tunari (2000), intentaron acribillarme pero fracasaron, la bala paso rozándome."

La lucha de los cocaleros y su marcha para respeto y dignidad hicieron noticia más allá de las fronteras de Bolivia. Por ser el líder del movimiento non-violento contra la Guerra a las Drogas, una coalición internacional de políticos y académicos en contra de esta guerra nomino Evo como 'Pacifista de las Drogas' para el Premio Nóbel de la Paz de 1995 y 1996.

Entonces Evo puse sus ojos más allá de Bolivia. De repente podía conseguir ayuda en el extranjero, particularmente en Europa. Es ahí donde viajo, junto a otros cocaleros del Trópico, de las Yungas, del Perú y de Colombia. Vinieron en olas sucesivas. Hicieron campaña en defensa de la hoja de coca, en contra de las políticas antidrogas que no distinguían entre la coca y la cocaína.