Desde 1996 ejerce el papel de presidente del Comité de
Coordinación de las Seis Federaciones del Trópico
Cochabambino. Dice su compañero Alex Contreras:"A
diferencia de otros dirigentes, Evo en cada actividad -por pequeña
que sea- demostró una entrega sin igual".
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Creo que mi única actividad a tiempo completo, en un
cien por ciento, mi verdadera pasión en los últimos
19 años ha sido, y es, la defensa de la hoja de coca,
la tierra y el territorio, pero ahora también la defensa
de los recursos naturales, los derechos de los pobres y explotados
del país, los miles de trabajadores y desocupados, la
refundación de nuestra patria, la defensa de la soberanía
nacional y de la vida misma."
Sus
actividades sindicales no fueron muy bien vistos por los gobernantes
de turno. Mientras ellos, presionados por Washington, se esforzaban
en erradicar la hoja de coca, los cocaleros presionaban por
su lado a defender su derecho al cultivo de la planta.
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Le
encontraron en el monte
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Así
es que a lo largo de su trayectoria sindical Evo va conocer
la cárcel, el confinamiento y la tortura. En 1989,
al rendir homenaje a los compañeros caídos
en defensa de la coca, efecti-vos de UMOPAR le golpearon
salva-jemente y le arrojaron al monte, pen-sando que estaba
muerte. Lejos de amedrentarlos, la continua persecu-ción
fortalecía el espíritu combativo de los
cocaleros. |
"En
mas de una oportunidad, particularmente cuando estuve detenido
en la cárcel, escuche en los medios de comunicación
que con mucho sinceridad salía desde lo mas profundo
de las bases la siguiente frase: 'En el Chapare hay miles
de Evos.'"
Para
reforzar sus demandas, los cocaleros, con Evo a su frente,
marcharon los 600 kilómetros que separan Cochabamba
de La Paz. Atacados por las fuerzas del orden al comienzo,
los cocaleros burlaban los puestos de los uniformados en el
camino. Cuanto más se acercaban a la capital, mas gente
salía a las calles para alentar los marchadores cocaleros
y cocaleras, ofreciéndoles bebida, comida y ropa y
zapatos. Entraron a La Paz vitoreados por la población
e invitados a celebrar convenios por las autoridades que no
tuvieron otro remedio en la ola de entusiasmo general.
Una
vez que cocaleras y cocaleros habían regresado al Trópico
y la calma había vuelta al país, las autoridades
se olvidaron de sus convenios llenos de promesas y volvieron
a mandar los uniformados a hostigar los colonos. "He
pasado momentos difíciles en Eterazama (1997), donde
desde un helicóptero la DEA (Departamento Antinarcóticos
de EE.UU.) ha ametrallado y hubo cinco muertos en minutos."
"En la sede de Derechos Humanos, en Villa Tunari (2000),
intentaron acribillarme pero fracasaron, la bala paso rozándome."
La lucha de los cocaleros y su marcha para respeto y dignidad
hicieron noticia más allá de las fronteras de
Bolivia. Por ser el líder del movimiento non-violento
contra la Guerra a las Drogas, una coalición internacional
de políticos y académicos en contra de esta
guerra nomino Evo como 'Pacifista de las Drogas' para el Premio
Nóbel de la Paz de 1995 y 1996.
Entonces
Evo puse sus ojos más allá de Bolivia. De repente
podía conseguir ayuda en el extranjero, particularmente
en Europa. Es ahí donde viajo, junto a otros cocaleros
del Trópico, de las Yungas, del Perú y de Colombia.
Vinieron en olas sucesivas. Hicieron campaña en defensa
de la hoja de coca, en contra de las políticas antidrogas
que no distinguían entre la coca y la cocaína.
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